Es muy conocida la anécdota que en 1905 protagonizó el crítico Louis Vaucelles en la exposición del Salón de Otoño de Paris; una escultura de bronce de Albert Marque de un marcado estilo clásico y rodeada en contraposición a las novedosas impactantes y coloristas pinturas de Matisse, Derain o Vlamick, le hicieron expresar al crítico “Donatello parmi les fauces”.
El entonces peyorativo “fauve” sirvió con posterioridad para definir a un importante grupo de artistas que, pasado el tiempo llegan a ser el paradigma del arte de su época y cuya única falta fue contraponerse al academicismo imperante en su época.
La historia con frecuencia suele repetirse
Han pasado cien años y aún hoy los cambios se nos resisten.